lunes, 26 de octubre de 2009

Qué es autogobierno

Cuando se habla de autogobierno en la calle o en los medios de comunicación, se suele hacer referencia a reivindicaciones nacionalistas, cuando este término poco tiene que ver con dicha corriente política. Quería hacer una aclaración al respecto.

El nacionalismo es una doctrina política basada en un sentimiento personal de pertenencia a un territorio, muchos son los argumentos esgrimidos para dividir el mundo en naciones: raza, lengua, costumbres y otros factores históricos que inducen a sus creyentes a pensar que son diferentes de sus vecinos, y por tanto deben gobernarse a sí mismos. De ahí que los nacionalistas, especialmente los que buscan la secesión de su territorio actualmente contenido en una nación más grande usen el término autogobierno para defender sus reivindicaciones.

Para entender lo que significa autogobierno, debemos comprender primero qué es el gobierno. Éste consiste esencialmente en el ejercicio del poder, la elección de las leyes y su puesta en práctica. Reune los tres poderes y es el resumen de la vida pública o política. Tradicionalmente este ejercicio ha estado en manos de élites más o menos exclusivas y numerosas: monarcas, aristócratas y políticos que se han dedicado con mayor o menor acierto a gobernar a los demás en un dudoso afán altruista. Todas estas formas de gobierno en las que una minoría decide sobre la totalidad de la sociedad son exogobiernos, donde otras personas -supuestamente mejor calificadas que nosotros para su tarea- deciden qué es bueno o malo para nosotros y condicionan nuestras vidas de forma determinante.

El autogobierno es la negación absoluta de este sistema tradicional en el que vivimos inmersos. Consiste en el ejercicio del gobierno de forma individual en todos sus aspectos, tanto en la vida pública como en la privada; elegir libremente y de forma consciente las normas que pensamos que son correctas y justas y después aplicarlas a nuestra actividad diaria. Implica cuestionarse cualquier imposición externa, diseccionarla y tal vez encontrarle un sentido para interiorizarla, o bien descubrir la falacia o la injusticia encubiertas en ella y descartarla por no estar a la altura de nuestras expectativas.

Es difícil gobernarse a uno mismo cuando el estado, en su afán regulatorio y paternalista, vulnera una y otra vez los derechos más fundamentales del individuo en aras del bien común, el interés general o la salud pública. No nos queda mas remedio que acatar sus normas para disfrutar de los privilegios de pertenecer a un estado moderno; tenemos pocas opciones para vivir de acuerdo con nuestros principios: vulnerar la ley cuando ésta contradice nuestro fuero interno y acatar las consecuencias, o exiliarse de la sociedad y vivir al margen del mundo "civilizado".

Por supuesto ningua de estas opciones es satisfactoria. Serían necesarios importantes cambios en el sistema político y económico para que lleguemos realmente a gobernarnos a nosotros mismos, siendo completamente libres de elegir nuestro camino en la vida. No confundir esta idea con que "todo el mundo haga lo que le de la gana". Nada más lejos de la realidad, ya que la pretensión del autogobierno no es la atomización de la sociedad en individuos aislados y egoístas, sino la refundación del orden social de modo que todas las relaciones -públicas y privadas- sean entre iguales, una suerte de asociación voluntaria donde las normas y reglas de convivencia sean de común acuerdo, y no una imposición cuyo único fin sea la perpetuación de un orden obsoleto.

1 comentario:

  1. Este tipo de planteamientos han suscitado mi atención desde hace bastante tiempo, creo que el artículo es un buen abrebocas a esta temática. Si me pudieran ayudar con autores que profundicen en este tipo de soluciones y aún mejor seria ejemplos reales de construcción de comunidades o asociaciones que tienen como principio el autogobierno, estaría muy agradecido.

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